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Yolando Arroyo-Pizzaro – San Juan, Puerto Rico — 11 Comments

  1. Sign up Poets so far at Puerto Rico event!!!!!!!!

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    Jesús M. Santiago Rosado
    Alejandro Álvarez Nieves
    Javier Febo Santiago
    Alexi Díaz León
    Carmen Rodriguez-Marin
    Zulma Oliveras
    David Caleb Acevedo
    Melany Minette Rivera
    José H. Cáez-Romero
    Mairym Cruz Bernal
    Max Charriez

  2. Pingback: 100 THOUSAND POETS FOR CHANGE – SAN JUAN PR « versosdesdemiblackberry

  3. Saludos:

    Por este medio confirmamos que El Movimiento Poético del Cibuco, Inc. se estará presentando el sábado, 24 de septiembre, en el “Poet’s Passage”, de 1:00 a 3:00 de la tarde, como parte del evento “100 Thousand Poet’s for a Change”.

    Atentamente;

    W. Lebrón
    Movimiento Poético del Cibuco
    Vega Alta, Puerto Rico

  4. Ya era tiempo que se alzara la pluma y abrieran los tinteros para brindar esperanza a nuestra sociedad,
    Sociedad que ha dejado de cree, sonar y vivir.
    Vivir en armonía con sus semejantes y con su entorno natural.
    Y luego de plasmar nuestras almas en un ventanal, vociferemos a los 4 vientos que aún hay tiempo de cambiar.
    Si Dios me lo permite, diré presente de una forma u otra el sábado, 24 de septiembre de 2011.
    Guillo

  5. Poems for 100 Thousands Poets for Change San Juan, Puerto Rico

    Poetas puertorriqueños unidos por el cambio
    Revista Boreales http://narrativadeyolanda.blogspot.com/

    SANGRAR HASTA MORIR
    Por Lynette Mabel Pérez

    No queda de otra.
    Hay que sangrar hasta morir.
    Porque la opción es impensable, antinatural, ficticia.
    Un mundo de sociópatas: asépticos, limpios de emociones.
    ¡Un poco de romanticismo por favor!
    Un poco de Shelley, de Reynolds, de Stocker.
    Una mordida del mismísimo Drácula.
    Uno de esos susurros venenosos de Hyde.
    Un verso de Bécquer.
    Más lágrimas de sangre.
    Más encuentros carnales que recordar.
    Menos indiferencia.
    Menos calores sentidos en teoría.
    Menos canibalismo social.
    Mejor sentir la bala que vivir inclinada.

    Estudiantes
    por Patricia Schaefer Röder

    ejército de sueños
    armado de flores
    se acerca sin tregua
    aniquilando al paso
    desesperaciones
    posiciones grises
    extremos absurdos
    inalcanzables

    cardumen de sonrisas
    aparece repentino
    suavizando la tormenta
    que el destino impuso
    groseramente en la vereda

    sumatoria del ímpetu invencible
    sumatoria al infinito
    sumatoria lógica
    sumatoria desafiante
    al odio
    la resignación
    la injusticia
    siempre sumar y multiplicar
    paz
    libertad
    siempre, por siempre
    y nunca, nunca
    dividir o restar
    ¡jamás!

    miles de ojos gritan
    haciendo añicos las estructuras
    del pensamiento opresor
    miles de bocas callan
    dejando un espacio abierto
    para expresar otra opinión
    nueva
    fresca
    genuina
    limpia
    miles de manos caminan
    manos creadoras
    pulgares enganchados
    como aves libres
    manos que vuelan
    vuelan lejos
    en loca bandada
    desbandada natural
    del ser inquieto

    caravana de ideales
    que exige respeto
    y tolerancia
    sembrando esperanza
    multicolor
    multiforma
    multipensamiento
    multirealidad
    multiplicando la felicidad
    contagiando aquellos
    que se veían perdidos
    ¡pero ya no más!

    Ay madre, tú, huella
    por José H. Cáez Romero

    acudirá la lengua gozosa a entrometerse. Quién sabe en qué
    lugares el inocente dedo se aposente y el diente que habrá para
    ese tiempo transformado sus gustos tendrá apetitos que
    concuerden con el olor del pelo.
    ~José María Lima~

    A cada huella, azota el recuerdo. Esa luz que de repente te descubro en los ojos. La mítica salvación de cualquier tierra, de cualquier especie, de cualquier rastro de existencia, nace del misterio de tus ojos. Ahí mismito, como si fuera sepulcro de todas las constelaciones, como si fuera lo oscuro de un hoyo, se abre un abismo para mi cuerpo. Puedo jurar que te nacen manos para tocarme, para saberme la caricia de tu sencillez. Tus ojos apalabran la espiral del abrazo. Puedo jurar que se alinean todos los planetas, y ya en formación, alumbran la luz pálida, la luz luzada, la luz tubércula que amansa la salvaje ola de tu rostro. ¿Habrá una boca que espante los silencios, los ruidos, la presunción milenaria de cuanto abrace a la materia, esa tómbola de lo infinito que distraiga mis labios de perderme entre palabras que ya no juren soles o espectros? Yo digo que sí. A cada flor le espera su abeja, a cada retoyo le espera el polen fecundador. A mis manos yace la imperfección perfecta de tu anatomía. (Todo gira en reciprocidad, en la justa división de los términos.) Y tus labios devoran mis silencios, aniquilan el ruido, o quizá lo producen si confabulan tus dedos a perderse, si se entromete la lengua o alguna que otra succión. Si el diente marca con sangre la sílaba en mi encía.

    Ante el antojo cualquier gesto prematuro cosquillea la sensación del pez. A veces siento que le haces homenajes a mi ombligo, a mi entrepierna, a ese laberinto de algas que esconde los secretos más apabullados de sombra. ¿Por qué tiene que ser la sombra un pájaro de luz como resbalosa sabandija dulce y ambientada al desperdicio o a la sabiduría innata de los poetas o a la sustancia grávida de la materia? ¿Dónde gravitas tú ave fénix? ¿Te abalanzas sobre mis pliegues, sobre mis ojos, sobre mi nariz, sobre mis dedos, sobre mi espalda, sobre mis nalgas, sobre mis piernas? Si yo no fuera materia, haría lo imposible por serlo. Yo sí tendría una sombra que dijera ecos ante tu luz. ¿Qué haría yo con tus huesos? Me haría espinas que fliparan mi carne. Llegaría a proponerte erizos para mis sentidos. Tu luz en la rendija. Una muerte blanca y escandalosa. Me queda mamarte el sufrimiento. Seguirte en la bendita velocidad de la luz. Azotarme, tatuarme por siempre tu huella. Ay madre, tú, huella.

    Ángel de la muerte
    por Walberto Vázquez

    Tiempo, que importa qué lo marca,
    Quién lo mira, qué importa si es
    De día o de noche, quién detiene
    El tiempo pasado, si no hay tiempo
    No veo el tiempo, no se viste de
    Camaleón, él es camaleón,
    Quién puede abrir o cerrar el tiempo
    Para renovar mis huesos o mejor aún
    Cambiar esta osamenta,
    Ya cansado estoy de sentirte caminar
    En mi espalda,
    Eres el ángel de la muerte,
    Que no sabe darle muerte,
    Al tiempo.

    Tango
    por Jessika Reyes Serrano

    Tu maullido, como un nostálgico bandoneón,
    despierta mi ternura.
    -Piazolla la excita-
    Y lames tu piel que sabe a danza.

    Libre queda el clásico ronroneo de tu violín
    que frota su arco sobre mi pelo.

    Te paseas con tu cola abundante y erecta;
    violonchelo que acaricia mis piernas.

    Tus ojos zarcos;
    son la viola que mira azul y amarilla
    nuestro mundo imaginario.
    Música. Maullidos. Palabras.

    Suena tu pelaje como un piano
    que suavemente me seduce.

    Y me despiertas con tu lengua húmeda y áspera.
    Tus caricias son eco de aquel contrabajo
    que me poseyó mil veces.

    Y sólo somos nosotros,
    acompañándonos en la más rítmica soledad.

    Somalia así es
    por María Soledad Calero

    Los niños somalíes comen tierra
    Mientras acá seguimos comiendo mierda
    Un inventor de pastillas para rebajar
    Se forra de billetes
    En Somalia la piel se les desgaja
    Es chic estar flaco y a dieta
    Si es con liposucción
    Mejor
    Las pancitas de los niños somalíes
    Sobresalen del cuerpo
    Son bolsitas de parásitos y hambre
    Mírale las piernitas a los niños somalíes
    Tienen rodillas
    Mírale los pies a un niño somalí
    Tienen dedos
    Mira las caritas de los niños somalíes
    Tienen ojos
    Sus rodillas apenas los sostienen
    Los dedos no tiene qué agarrar
    Los ojos ven todo
    La tierra que van a comer
    La sed que van a padecer
    Por no tener
    No tienen ni esperanza
    Tienen una pancita llena con la tierra que se comieron
    Con la tierra que se los va a comer

    Implosión
    por Carmen Rodríguez-Marín

    últimamente, amiga,
    se me erizan de miedo
    las hilachas de la venda del confort
    al asomarme al abismo,
    a la brecha, a la raja
    que se abre en mi país,
    millonarios miserables,
    nada en medio y abajo
    nosotras, con el dolor de saber;
    la ranura profunda y reseca
    que amenaza con separarnos,
    como en un culebrón
    sin personajes de cartón,
    maquillaje impecable
    de seductora arpía
    al amanecer
    ni la niña empalagosa
    del ojo de un galán.
    la rendija mohosa
    del desempleo infinito
    en un país que no existe,
    del grosero subempleo
    en el país que se murió,
    del cansancio
    de la explotación velada,
    de las lágrimas con sordina
    en la cama que compartimos,
    donde nos despojamos a beso limpio
    de la calle y su verdad.
    sálvame, amiga,
    ampárame en tu boca
    de la espada de damocles
    que firma otra copia de resumé
    y ara el surco que se cubrirá
    de esa maleza de aviones
    y vuelos con escala
    para encontrar tu abrazo
    probar tu saliva
    en el fondo de mi vaso
    compartir la espuma
    del jabón de almendras
    y que me abras un huequito
    en la tercera gaveta de tu buró.
    Acurruca en tus brazos
    el nudo en la garganta
    de esta ristra de dígitos irrisorios
    y ven, asomémonos juntas
    al país
    el día de su implosión.

    POBRE diablo O POBRE YO
    por Javier Febo

    “No quiero las madrugadas
    ni el lucero que me
    regaló Lucifer”

    - Miguel Angel Fornerín

    Por qué no te envió
    a Saturno
    a otros oficios
    como tejer estrellas
    hacerle bucles
    a Tetis a Dione
    psicoanalizar a Japeto

    Estas aquí
    en el Camino De Leche
    sembrando ortigas
    descarrilando vías
    recetando odio
    pastoreando ortodoxamente
    genocidios
    autografiando holocausto

    Por qué no te envió
    a El Fogón
    a filosofar del infierno
    con Aamon
    a limpiarle la mierda
    a Juan Pablo II
    en el asilo
    del purgatorio
    a pescar con Adramelech
    genitales en el lago
    de fuego

    Estas aquí
    en mi tribulación
    buscando a Abaddona
    Miguel la cubre
    con sus cuatro alas
    Huyes con Abrigor
    a guarecerte del filo
    de espada
    a la aldea de Agramon

    Por qué no te envió
    al metal de una estatua
    a los nervios de un beato
    a un teorema cavernícola
    al instinto de un mosquito
    a la trastienda de un Aleluya

    Estas aquí
    birlando mis autorías
    desde uno de tus altares
    con humor inmoderado
    abominable

    El hartazgo de manzanas
    en grasa de serpiente
    la da brío a tu luz
    y desploma mi vergüenza

    He sabido
    por José Ernesto Delgado Hernández

    He sabido de la palabra que nació en el desierto
    Y se hizo alma, alas y gaviota.
    De la que se transfiguró en los labios
    Y se transformó en amor, paz y guerra.
    Se de la palabra inscrita en el pecho
    Que palpita versos y poemas
    De la enfundada en las manos
    La empeñada en las promesas,
    De la callada…
    Supe de la palabra,
    Aquella que se susurra y la que se grita.
    Se de ti de tu voz liviana
    Y la palabra que guardas tras los párpados
    Que regalas en la mirada…
    Yo he sabido del eterno verbo que no muere
    Aquel que florece en los campos
    De las sábanas húmedas
    De este que sin pasado ni futuro
    Alza vuelo hasta llegar a ti…

    DESDE ARRIBA
    Por la Paz
    por María Juliana Villafañe

    Rara vez puedo sentarme a mirar por la ventana
    Como una pasajera cualquiera
    Tendida está la alfombra de blancos ropajes
    Cubre todo el horizonte
    Debajo apenas se perciben las luces de algún relámpago
    Arriba observo el cielo infinito
    Lleno de millares de estrellas
    De alguna forma esta noche brillan como nunca
    Una sensación de soledad absoluta me invade
    Todo está tan lejos, ajeno
    Y allá, abajo, muy abajo
    Lloran la muerte de tantos seres
    Que perdieron la vida inocentemente
    Siento el llanto llegar a mí
    Como un clamor de la tierra
    Un grito de dolor reclama
    Que seamos nobles
    Más amigos, más hermanos
    Que la humanidad se ha convertido
    En entes que flotan en aguas rojas
    Y nadie pudo impedirlo
    Ni siquiera puedo explicar
    Este llanto que me puebla
    Este luto que llevo
    En estas horas en que me cruzo
    Con tantas almas
    Que en su viaje hacia el silencio de la eternidad
    Me pasan por el lado
    Y se despiden
    Como estrellas fugaces invertidas.

    Testamento a ser leído a las 4:44 en punto de la tarde
    por © Cindy Jiménez Vera

    A falta de capital
    en metálico
    bienes-raíces
    de poseer
    de manera cabal
    todas mis facultades mentales
    yo Cindy Jiménez Vera
    dejo a quien le pueda interesar
    o más bien
    a quien corresponda
    todo de cuanto he dispuesto
    mientras estuve con vida.

    Las carreteras taponadas
    a los asesinos
    para que nunca lleguen a tiempo
    a cumplir el encargo.

    El culto al automóvil
    siempre despreciado
    a quienes nunca sabrán
    vivir en una ciudad de verdad.

    Las reuniones a destiempo
    de esas dejo a mansalva
    a quien las quiera
    lleven vino palabras
    guitarra desamor.

    Los besos robados
    al marido de la dueña
    de los carretones de bisutería
    y carteras de diseñador falsas
    de los centros comerciales
    las ganas de seguírselos robando
    me las llevo.

    La alarma del reloj despertador
    a las cinco de la madrugada
    se la dejo a mi bisabuelo sordo
    que en paz descanse.

    El deseo de volver a Europa
    y besarme con un griego
    a mi prima Haydée
    anda dejada del cuarto marido.

    Las palabras hirientes
    de esas pronuncié muchas
    por dignidad me las llevo
    son telas con encajes
    bordadas de espinas.

    La danza de la ira
    la regalo a quien tenga
    el valor de marcar el ritmo
    y seguirle los pasos.

    Mi signo zodiacal
    a mi amigo Roque
    que lleva
    tacones lejanos y Chanel no. 5
    que reparta el veneno
    de femme fatale
    aunque no sea noviembre
    ni luna llena.

    Mi labial rojo y mi rímel negro
    a mi enemiga
    espléndida
    guapa
    a ver si así
    logro aprenderme su nombre
    aun después de muerta.

    La risa estridente
    a mis sobrinas
    que no hablan español
    para que tengan
    un leguaje común
    con que hablarle al mundo.

    Que la gente me importe
    se lo dejo a los indiscretos
    que se vuelva epidemia.

    La locura de la vida
    a mi marido
    para que se atreva
    a apretujarse con otra rubia
    con derrière generoso
    cuando ya no me extrañe
    a las 4:44 de la tarde.

    Esperando a Godot
    Iris Maldonado

    Ella me guiñó con su ojo derecho y se pintó los labios. Otro guiño. Azul y Rojo. Hacía tanto que no corría. Perdí un zapato. Luego regreso por él. El asfalto, ruido y silencio. Ruido y silencio. Ruido y silencio. Consecuencia de correr con un solo tacón. Cómo se me vino a ocurrir vestirme de frambuesa para correr. Tengo taquicardia. Y todo por un lápiz labial. Bien dice la chica que escribe historias de mendigos. Una mujer nunca se abandona. Dónde se habrá metido este hombre. Se llevó mi carruaje. La verdad no importa. No me importa. Qué hermosa mujer. Aunque el labial sería demasiado con esta ropa. Cuándo se me vino a ocurrir vestirme de frambuesa para buscar. Qué muchas vueltas he dado y siempre termino en la misma calle. Se me parece todo esto a la escena de Esperando a Godot. Y el reloj. Son las cinco y treinta de la mañana. Esto debe ser un milagro. Acaso decidí por fin comenzar una rutina de ejercicios matutina. Me provoca recostarme un momento. El asfalto está bien. Ahí está mi otro tacón. Por qué se me vino a ocurrir vestirme de sangre para dormir. Qué más da. Ni la primera. Ni la última. Sola. Una más.

    Pintura de una sagrada familia
    por Jesús Santiago Rosado

    “Desde el principio siempre fuimos Nosotros
    los primeros
    que nada tuvimos que ver con el Jardín”.
    David Caleb Acevedo

    Retocando día a día el cuadro de los sueños,
    de esos forjados desde el acompañamiento,
    vamos dando forma en el lienzo tatuado
    por el junte de nuestros andares,
    cargado de años e instancias,
    a estampas de una historia
    que se niega a tener fin.

    En cada abrazo punzante,
    decidido y cargado de significado
    vas añadiendo colores, detalles y trazos
    de mil y una noches incontables, inacabables.

    Entonces redescubro la infinitud de lo posible,
    y el pincel se me apodera haciéndome saber
    que a nuestra obra todavía le faltan sonrisas,
    lágrimas,
    que necesitamos seguir pintando proyectos, agendas y latidos nuevos
    que se sumen al compás de los nuestros.

    Armándome de todo el espectro de luces
    te lanzo la propuesta que convertirá
    nuestra magistral creación
    en proyecto parido de vida,
    en lo completo.

    Sonríes y te sumas.
    Tarde de verano en la que,
    como apoderados por el espíritu de un perturbado, liberado, contradictorio y sacrílego Miguel Ángel,
    descubrimos el toque de gracia
    de los artistas sin miedo,
    de esos que desafían las formas establecidas,
    decididos a añadir más diversidad a lo existente
    y acordamos perpetuar nuestra historia pintada sumándole otra.

    Lo imaginamos, le asignamos nombre,
    lo pensamos y decidimos plasmarlo,
    darle forma, con tonalidades no tradicionales
    obligando al Bosco a que convierta la nuestra,
    en la octava estampa capital
    que siga manteniendo viva a la gente
    y a Spregelburd a sumar
    otra pieza a su Heptalogía.

    Esa será la parte que inmortalizará nuestra pieza,
    la que nos garantizará la entrada
    al museo de la plenitud incorruptible.

    Pintémoslo,
    pero no le coloquemos un marco.

    Raza
    por Yolanda Arroyo Pizarro

    When I was eight years old
    I was already astute
    a smart worm
    a perceptive cactus
    who knew at that point
    that during school recess
    in order to prevent
    my classmates jokes about my hair
    my skin color
    mis bembas grandes
    big lips
    big hips
    I must get into the bathroom
    to hide
    or to picnic there
    to write novels
    to talk to my imaginary friends
    there were many
    legion
    to laugh
    to recite poems
    to practice what I was taught in class
    to review the math test
    to fancy the teacher
    and imagined she was my girlfriend
    to conclude my science project
    to inhale the albuterol medicine
    for my asthma attacks
    to cough
    to perform an invisible kiss
    waiting for it to happen
    I learned to see my world
    stuck in that bathroom
    of Colegio San Vicente Ferrer
    spent many years making this place my den
    my cave
    my hideaway

    I also knew
    that once I sat in class
    if Mrs. Guzmán mentioned the word “Africa”
    while teaching Social Studies
    I was supposed to wear a stoic mask
    pretend it did not happen
    assume an I do not care attitude
    thereby obviate the long awaited reaction
    of José Manuel or Eliseo
    or anyone else who joined in the harassment
    there was always the cry proclaiming funny
    Yolanda, you are African!
    you are so black
    so ugly black
    so bembetrueno
    big lips thunder
    big hip hurricane
    while the teacher tried to scold the commotion
    (silent children
    show respect for others
    remember that God punishes without rod and no whip)
    while she tried to implement bullying policies
    that have not yet been invented
    by 1978

    GLOBAL WARMING
    Zulma Oliveras Vega

    Te inventaré una palabra para nombrarte y que existas
    Jesús M. Santiago Rosado

    Despierto
    será “Global Warming” causa de este sudor
    calor de tus nalgas frente a mí
    al satín de tu piel
    como buena sabandija
    me refugio
    Despiertas
    de lado perreas
    acarician las caderas del Yunque
    amanecer que entra por nuestra ventana
    tu parte favorita encrespa
    me conviertes en máscara para tu asma
    soy tu árbol de oliva
    raíz Catalana
    sienta en mi tronco
    tu fruta guayaba rosa
    para llegar a tu Changó
    a tu Yemayá
    entre abrazos
    abolimos cadenas de odio
    siglos de segregación
    cuerpos trazados
    calentamiento Global
    movimiento de caderas
    haces Patria una y otra vez
    haces Patria si te vienes
    hago Patria con mi leche
    hacemos Patria la boca
    hacemos Patria el puño
    hacemos Patria a gritos
    dedico madrugadas hostigando tu oído
    Planto bandera de conquista
    tus profundidades de Pizarro
    revolución

    Eva III
    por David Caleb Acevedo

    A Yolanda Arroyo Pizarro

    Culpa a Medea del infortunio del veneno
    que corre por la sangre
    del que se deleita en los males peregrinos
    lentos pero progresivos.
    Culpa a Circe de que los hombres
    ante el reflejo de la soberanía
    y el espejismo del sexo
    sean revelados como cerdos.
    Culpa a Baba Yaga
    de la leche cortada
    y los abortos primigenios;
    de que las niñas se pierdan en los bosques
    y regresen embarazadas por los lobos.
    Culpa a la Malvada Bruja del Oeste
    de que el Mago de Oz no tenga
    poder real o poder alguno;
    de la falta de corazón en los hombres de hojalata
    y la estrechez de mente de los espantapájaros.
    Culpa a la madre,
    que somos nosotras las culpables de los árboles secos,
    la globalización y el efecto de invernadero,
    cúlpanos de todo, hasta de tu astucia de culparnos,
    que una mujer aguanta más dolor
    que cien hombres que gritan por uñeros en los pies,
    cúlpame, que soy Eva, y todas las mujeres se resumen en mí,
    aunque en tus designios sólo haya espacio
    para la puta y la santa madre
    cúlpame, que yo aguanto las blasfemias de Dios y Adán,
    sin repostar mi aliento
    que yo no salí del Edén
    que me lo llevé adentro,
    una sola semilla del Árbol de la Vida
    en mi esponja de vientre que se burla de las culpas
    y la delicadeza original de los pájaros
    mientras aquí,
    en la ciudad perdida de los ángeles con espada
    se me descose la cesárea de más de un millón de años
    y sale la semilla que reemplaza los árboles secos
    Yggdrasill con mi sangre
    mi odio y mi fuego.

    Gruta de escape
    por Mairym Cruz-Bernal

    Busco un hombre inocente
    que vibre como el susurro de los violines
    que su labios se abran redondos para la boca del oboe
    y la música la haga su gemido en mi oído
    busco un hombre bueno
    que me deje mirarle a los ojos
    ese lugar de donde no se escapa la verdad
    que crea en el iris de la luna
    y la busque como quien busca la esperanza
    un solo hombre que pise firme sobre la tierra verde
    y galope con el viento como fiera y caballo
    que su olor a origen impregne mi lecho
    que entre mis piernas se derrame
    y me suplante su aroma
    que su lengua peligrosa nos recorra la matriz de la vida
    que sus dos sombras sustituyan la ausencia de mi sombra
    busco un hombre bueno
    que ignore el conjuro bajo el sombrero
    y se entregue sonámbulo a su propio hechizo
    que venga de su soledad y de sus soledades venga
    erguido indómito inatrapable y libre
    un hombre con dos manos para tocar mis senos al unísono
    arrancarle un nuevo grito a mi garganta
    que encuentre en el desierto de mi vientre un jardín iluminado
    un hombre inocente y bueno
    que haya tenido una madre buena
    y un padre con quien reír
    que tenga hijos muchos hijos
    un hombre a quien hacer vivir en estos versos
    en la hora exacta de su risa
    acaso ya encontrado y acariciado

    [file]http://www.bigbridge.org/100thousandpoetsforchange/wp-content/uploads/2011/09/Poemsfor100ThousandsPoetsforChangeSanJuanPuertoRico.pdf[/file]

  6. Poems for 100 Thousands Poets for Change San Juan, Puerto Rico

    Poetas puertorriqueños unidos por el cambio (II)
    Revista Boreales http://narrativadeyolanda.blogspot.com/

    Salir del paraíso
    Amárilis Pagán Jiménez

    ¡Ay de quienes piensan
    que sólo se viaja por esta tierra!
    ¡Ay de quien se encierra en un cuerpo de barro
    y padece las fronteras de la carne
    mientras trata de atravesar los ríos que bañan los pies del universo!

    ¡Yo no!
    Yo soy la que planto con fuerza el cayado de mi lengua ardiente sobre la tierra negra,
    la que agrieta el mundo con los dedos húmedos en la saliva bruja del deseo
    y la que asoma la cabeza dentro de él para sorber sus calderas de lava divina.

    Soy la que decide a dónde viaja
    y no pide permiso.
    La que empapela su cuerpo con los pasaportes azules de la guerra
    y se viste para las batallas con las alas negras de los cuervos que devoran los muertos de dios.

    Soy la que se ríe a carcajadas sentada a la orilla de la realidad.

    Soy la que engulle las alambradas tejidas de navajas y carne inocente
    y luego las vomita a los pies de los guardianes de la riqueza vana
    la que hace brotar de la tierra las nuevas flores del mal
    la que les enseña a devorar las moscas que zumban como balas
    el aire de las fronteras de las tierras de leche y miel.

    Soy la que viaja sin rumbo y sin destino
    porque a ese ya lo conozco en el giro repetido de cada creación.

    Soy la que amamanta a sus amantes
    y les abre las puertas de los exilios voluntarios,
    la que no quiere echar raíces en tierras estériles paridas desde matrices silentes
    la que aúlla mientras derrama miles de semillas
    que vuelan en las noches de estrellas sin luna,
    la que se retuerce de dolor cuando otros vientres entregan sus frutos
    para ser devorados en el vórtice de la ambición resucitada al tercer día
    de no saber qué hacer para retener el poder.

    Soy yo misma una puerta sonreída a la dimensión roja de la ira contenida,
    un fetiche de piedra y cuentas de cristal
    con las piernas abiertas y un portal de orgasmos
    que echan a volar las caderas de quienes se atreven a recibirme.

    Soy la mano invisible que levanta las cabezas de los sures
    para que reten a los nortes y reclamen lo suyo
    -en paz o en guerra-
    la que mira a los hijos e hijas de las sumisas entregas
    y aprieta los dientes
    luchando para no mirar los abismos que se abren por el miedo.

    Soy la que se goza
    en la carne ajena,
    la que come y deja comer,
    la que desea a hombres y mujeres por igual,
    la que sabe que no hay leyes divinas que prohíban el amor
    y la que espera su momento para arrasar con una mirada de fuego a quienes dan la espalda a la humanidad.

    Quien me mira de frente y teme,
    siente cómo se convierte en estatua de sal.
    Quien se atreve a sostener mi mirada
    lo ve todo
    y sonríe hecho carne y luz.

    Soy la que viajó toda la historia,
    la demonizada,
    la idolatrada,
    la amada que saltó de cuerpo en cuerpo y época en época.

    Soy una.
    Soy la primera,
    la que miró a Dios de frente
    y se dio cuenta de que no existe,
    la que abandonó el paraíso de la mano de otra mujer
    y dejó atrás una estirpe que se negó a parir.

    Soy la que sabe.
    Soy la que no está dispuesta a inclinar la cabeza
    y que antes de huir
    prefiere embestir.

    Paraíso –Infierno
    Nydia E. Chéverez Rodríguez

    ¿A dónde nos lleva la muerte, a los que en vida,
    agotamos la gloria y el infierno?

    Si la muerte,
    sólo me lleva a la nada,
    voy a hilvanar mi simple vida
    con hebras de felicidad.
    ¡Me prohíbo entrar a los infiernos,
    que jodan mi existencia!
    Eso sí, me daré permiso
    para transgredir las normas.
    He de pecar, mentir, destruir,
    y violar normas absurdas,
    si es preciso denunciar
    y enfrentar las injusticias.
    .
    Condeno a la no existencia,
    al paraíso que se forja,
    de la calma aparente,
    y la adoración ciega y sorda,
    al dios del capitalismo,
    que me embrutece para que precise,
    adquirir fruslerías en abundancia,
    y me afane en poseer, reponer,
    y embriagarme en la locura colectiva,
    de procurar botar (y votar),
    sustituir y acumular,
    la basura que enriquece,
    a los oligarcas “inversores”.
    Debo cuidarme asimismo,
    de no caer en el desprecio,
    al enfermo que me importuna en el semáforo,
    porque a mí también,
    me emboban y me juquean,
    el jueguito del blin-blin,
    y las trapos de diseñador
    que distraen mi consciencia.
    Lo confieso: aún a veces me engatuzan,
    con los jingles pegajosos,
    de la felicidad “fast-track”
    ( y dizque democrática),
    que me venden, en combo agrandado y en oferta.
    Mas no, no es ese el cielo que busco,
    el que me garantizan,
    si me porto bien,
    entiéndase,
    si ayudo a que persista,
    la inequidad disfrazada de
    “querer es poder”.
    ¡No! no me da la gana, ¡CARAJO!,
    de ser una niña buena.
    Elijo ser cómplice de la serpiente,
    que me incita a cuestionar y a retar.
    Prefiero trabajar y construir,
    mi entorno paradisiaco,
    desde el NOSOTROS.
    Porque sólo así,
    disfrutaré la gloria compartida,
    en el aquí y el ahora.
    Ya me advirtieron,
    que no me fíe de los profetas embusteros,
    y sus falsas promesas de eternidad,
    y me despepitaron el secreto,
    que todos conocían, menos yo;
    ¡que hace tiempo que me echaron de esos cielos!

    No es preciso que me esfuerce,
    en evadir las pailas del infierno.
    Ya me gané mi paraíso-infierno,
    en esta vida finita y ordinaria,
    Sólo me queda:
    servir y amar, (¿o son lo mismo?;
    aprender y trascender la mediocridad,
    hasta que… algún día,
    se me conceda ser diosa.

    Letras de vida
    Por Esmeira Soriano

    Ahora te toca a ti
    Respirar tu aire
    el que te habían robado
    sin querer
    con los dedos cruzados
    la mentira es la única verdad

    Ahora te toca a ti
    Volar muy alto
    Con la higa en la mano
    Por si crees en sus ojos
    Progenitores de lástimas
    Y no retomes tu no estar

    Ahora te toca a ti
    Andar por las piedras
    Perlas de sabiduría
    Que hinchan órganos
    Y hasta dan agonías
    Al final flotan risas

    Ahora me toca a mí
    Recitarte el abecedario
    de la vida
    L-I-B-E-R-T-A-D

    Silencio
    Por Iva Yates

    Me ahogas
    con tus desdenes.
    Te llenas de voces
    que no quiero escuchar.
    Son luces quizás,
    sí, luces que viajan
    a través de los
    ecos
    ecos
    ecos.

    Es extraño,
    sentir cómo se apoderan
    de todo.

    Sí, las voces
    que me torturan
    Y no me dejan escucharte
    silencio.

    Un chirrido irrumpe
    en mi mente;
    todo se ve blanco
    como el sol.

    Qué extraño
    saber que el silencio
    está hecho de luz.

    [file]http://www.bigbridge.org/100thousandpoetsforchange/wp-content/uploads/2011/09/Poemsfor100ThousandsPoetsforChangeSanJuan2.pdf[/file]

  7. Pingback: 100 Thousand Poets for Change en Poet’s Passage, Viejo San Juan, Puerto Rico « versosdesdemiblackberry

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